Gisela Scialacomo falleció este lunes a los 46 años en Brindisi, Italia, tras enfrentar una enfermedad. La noticia llega con el peso de una pérdida que trasciende lo deportivo y toca la memoria de Paraná.
La voleibolista paranaense se formó en clubes de Paraná y llevó su talento a una trayectoria extensa en Europa. Ese camino, que empezó en la provincia, se convirtió en una de las historias que el deporte entrerriano puede contar con orgullo.
Su figura no se reduce a una etapa: Gisela Scialacomo desarrolló una carrera como jugadora y luego como entrenadora, con una huella que quedó grabada en el voleibol provincial. Esa doble vocación explica por qué su nombre sigue vivo en la memoria de quienes conocen el deporte.
El deporte entrerriano expresó su pesar por la muerte de Gisela Scialacomo, y con ese gesto le devolvió a la provincia lo que ella le había dado: orgullo. No hace falta inventar escenas para entender el golpe: una enfermedad le quitó el tiempo y dejó una ausencia que se siente en la cancha y en la historia.
En una provincia que siempre tuvo en el voleibol una de sus identidades, la muerte de Gisela Scialacomo obliga a detenerse en lo que significa perder a una referente. No es solo un nombre en un recordatorio: es una trayectoria que empezó en Paraná y se proyectó hacia el continente.
¿Qué queda de un deportista cuando se va? Queda la formación en los clubes de Paraná, queda la carrera en Europa, queda el pesar de quienes la conocieron. En el caso de Gisela Scialacomo, queda también la certeza de que el talento provincial puede recorrer el mundo sin perder el origen.
La enfermedad no se detiene en un dato frío: es la razón de una ausencia que ahora duele en Entre Ríos. El deporte entrerriano la expresó con su pesar, y ese reconocimiento le da a Gisela Scialacomo el lugar que merece en la memoria de la provincia.
El voleibol entrerriano pierde a una figura que supo combinar la formación local con el reconocimiento en Europa. Esa mezcla, que no siempre se da, convierte a Gisela Scialacomo en un ejemplo para las nuevas generaciones.
La despedida llega en un momento en que el deporte entrerriano necesita memoria. Recordar a Gisela Scialacomo no es solo honrar su trayectoria: es entender que cada referente que se va deja una huella que la provincia puede convertir en fuerza.