“Tristeza e impotencia“: esas dos palabras resumen lo que siente la gente del Club Cancha Dieguito después de que el temporal que azotó Federal les dejara el salón prácticamente en ruinas. No es una metáfora: las paredes cedieron, el techo voló, y lo que quedó en pie es apenas el recuerdo de lo que era.
Las fuertes ráfagas de viento, combinadas con lluvia intensa y granizo, golpearon la ciudad con una violencia que no perdonó infraestructura. El club fue una de las instituciones más castigadas del temporal. La imagen del salón destruido circuló rápido entre los vecinos de Federal, y con ella, la bronca y la pena de ver caer algo que costó años de esfuerzo colectivo construir.
La comisión directiva del club salió a pedir colaboración a la comunidad para encarar la reconstrucción. No es poca cosa: reponer paredes y techo implica recursos que una institución de barrio difícilmente tiene en caja. El llamado a la solidaridad es urgente y concreto.
Lo que pasó en Federal no es un caso aislado en la provincia. Entre Ríos viene registrando temporales cada vez más intensos, con daños que se acumulan en clubes, escuelas y viviendas de localidades del interior que no siempre tienen la capacidad de respuesta rápida que tiene una ciudad grande. Cada vez que el viento derriba algo en un pueblo chico, derriba también un pedazo de la vida comunitaria que esa institución sostiene.
El Club Cancha Dieguito espera donaciones y manos para reconstruir lo que el temporal se llevó en cuestión de horas.