Los trabajadores rurales de todo el país tienen nuevos números en el bolsillo. La Secretaría de Trabajo homologó el acuerdo paritario alcanzado entre la UATRE —el sindicato que agrupa a los peones y empleados del campo— y las principales entidades agropecuarias, cerrando así la discusión salarial para el sector con vigencia desde julio de 2026.
El acuerdo fijó nuevos salarios mínimos para las distintas categorías del trabajo rural, incorporó sumas no remunerativas como parte del paquete de compensación y, punto clave, mantuvo una cláusula de revisión que obliga a las partes a volver a sentarse a negociar los haberes. Ese mecanismo es, en la práctica, un seguro contra la erosión inflacionaria: si los precios corren más rápido que los sueldos, hay una puerta abierta para reabrir la discusión sin esperar el ciclo paritario completo.
Para el sector agropecuario entrerriano, uno de los pilares productivos de la provincia, este tipo de acuerdos tiene impacto directo. Entre Ríos concentra una masa significativa de trabajadores rurales vinculados a la producción avícola, citrícola, arrocera y ganadera, todos alcanzados por el convenio colectivo que regula la UATRE.
La incorporación de sumas no remunerativas es el punto que suele generar tensión dentro del movimiento sindical: ese tipo de compensaciones no se computan para aportes jubilatorios ni para el cálculo de aguinaldo, lo que en el largo plazo puede perjudicar al trabajador. Es una herramienta que los empleadores prefieren y que los gremios aceptan, muchas veces, como mal menor para cerrar una negociación en un contexto de costos apretados.
La homologación por parte de la Secretaría de Trabajo le da carácter oficial al acuerdo, lo que significa que los empleadores del sector están obligados a aplicar los nuevos valores desde este mes. La cláusula de revisión quedó incorporada al texto homologado, lo que garantiza que la discusión no se cierra definitivamente y que habrá una nueva instancia de negociación antes de que termine el año.