La salud mental en las fuerzas de seguridad ya no puede seguir siendo el tema que se barre bajo la alfombra. La Policía de Entre Ríos y el Colegio de Psicólogos ampliaron un convenio que garantiza acceso a atención profesional con descuento para los efectivos de la fuerza, y esta vez el alcance es mayor.
La novedad central del acuerdo es que el beneficio ya no queda limitado al personal en actividad: ahora también alcanza a los efectivos retirados, una deuda histórica con quienes dejaron años de servicio y muchas veces cargaron solos con el peso de lo vivido. La extensión del convenio reconoce, aunque sea tardíamente, que el impacto del trabajo policial no termina el día que se entrega el arma reglamentaria.
El otro punto clave es la incorporación de un mayor número de profesionales al sistema. La decisión responde a la creciente demanda de atención que viene registrando la fuerza, una señal que habla tanto del deterioro de las condiciones de trabajo como, también, de una mayor disposición de los efectivos a pedir ayuda. Eso, en sí mismo, es un cambio cultural que vale la pena subrayar.
La atención psicológica con descuento no es un lujo: es una herramienta concreta para una fuerza que opera bajo presión constante, con recursos escasos y en contextos de alta conflictividad social. Que el convenio se haya ampliado y que contemple a los retirados es un paso en la dirección correcta. El desafío ahora es que el acceso sea real, que los turnos existan y que los profesionales disponibles alcancen para cubrir la demanda que, según reconoce la propia institución, no para de crecer.