Una voz que marcó una época se apagó este jueves. Ramiro Agulla, uno de los publicistas más influyentes de la Argentina, murió tras sufrir una neumonía que derivó en un shock séptico. Tenía una carrera construida sobre campañas que entraron al inconsciente colectivo del país.
Entre sus trabajos más recordados está “La llama que llama”, aquella campaña de Telecom que se convirtió en un fenómeno cultural de los años noventa. La llama animada que marcaba los números de teléfono desde distintos lugares del país incluyó, en alguno de sus spots, una mención al cuartel de bomberos de Paraná. Un guiño que los entrerrianos no olvidaron.
Agulla fue cofundador de la agencia Agulla & Baccetti, referencia ineludible de la publicidad argentina durante décadas. Su firma estuvo detrás de algunas de las piezas más premiadas y más repetidas en la televisión del país. No era un publicista de escritorio: era alguien que entendía cómo hablarle a la gente común, con humor, con ternura y con una precisión narrativa que pocos lograron.
La noticia de su muerte generó una ola de homenajes en el mundo de la comunicación y la creatividad. Colegas, periodistas y figuras de la cultura despidieron a alguien que, sin hacer ruido político, dejó una huella enorme en la identidad audiovisual argentina.
Para Paraná y para toda la provincia, el recuerdo de esa llama animada marcando el número del cuartel de bomberos local es un detalle pequeño pero genuino: la prueba de que la creatividad de Agulla tenía la ambición de llegar a todos lados, incluso al corazón de Entre Ríos.