Hubo música, comida y vecinos con ganas de festejar. Los Miradores de Bajada Grande se convirtieron este 9 de Julio en el punto de encuentro de una jornada que mezcló el espíritu patrio con la calidez de lo local: feriantes, bailarines y familias enteras que aprovecharon el buen clima para salir a la calle y celebrar el Día de la Independencia.
El festival reunió a vecinos del barrio y también a turistas que se sumaron a la propuesta. Las propuestas gastronómicas de emprendedores locales convivieron con los espectáculos artísticos en un ambiente que, según quienes estuvieron, tuvo onda desde temprano. Los feriantes montaron sus puestos y la gente circuló con tranquilidad, sin apuros, con ese ritmo que tienen las fiestas barriales cuando salen bien.
No es menor que una jornada así se sostenga con participación genuina. Bajada Grande tiene esa identidad de barrio con vista al río y comunidad activa, y el festival del 9 de Julio fue una muestra de que cuando hay propuesta cultural concreta, la gente responde. Los bailarines que se presentaron pusieron el cuerpo literalmente, y los vecinos que dialogaron con la prensa coincidieron en valorar el espacio compartido.
Una celebración que no necesitó fuegos artificiales para tener brillo propio: alcanzó con la plaza, la música y el encuentro.