La situación en Unionbat Gualeguaychú no da tregua. Cerca de un centenar de trabajadores fueron despedidos el 26 de junio y, lejos de resolverse, el conflicto escala con una empresa que parece no acatar lo que la autoridad laboral le ordenó.
La Secretaría de Trabajo provincial dictó una conciliación obligatoria por 15 días hábiles y fue clara: retrotraer la situación al estado previo a los despidos, reincorporar de manera inmediata a los afectados y abstenerse de tomar cualquier medida que altere las condiciones laborales mientras dure el proceso. Texto de manual. Sin embargo, el miércoles pasado la empresa directamente no dejó entrar a los trabajadores a la planta. Una resolución oficial ignorada en la puerta del establecimiento.
Eso no es un malentendido ni un error administrativo: es un desafío abierto a la autoridad laboral. Y el Sindicato del Personal de Industrias Químicas y Petroquímicas lo denunció sin vueltas.
La semana pasada hubo una audiencia virtual entre la empresa y el gremio, convocada por el organismo provincial. Fue el primer encuentro formal desde que estalló el conflicto. Poco más que un primer contacto, sin resolución concreta. Ahora, el secretario gremial Martín Gómez anticipó que entre este lunes y el martes podrían darse reuniones informales para tantear la postura de la empresa y ver si hay alguna salida posible antes de que el conflicto se agrave aún más.
El calendario marca que el miércoles 15 de julio está prevista una nueva audiencia, esta vez presencial, en el marco de la conciliación. Será el momento clave: o la empresa aparece con propuestas concretas o el gremio tiene poco margen para contener a una base obrera que ya vio cómo sus compañeros quedaron en la calle y encima no pudieron volver cuando la ley lo ordenó.
Mientras tanto, las protestas anunciadas para este lunes ponen en la calle la bronca acumulada. Gualeguaychú tiene un conflicto laboral que no se resuelve con audiencias virtuales: necesita que la empresa cumpla lo que se le ordenó.