El vestuario de Patronato duele, y Alan Sosa no lo esconde. El capitán del Patrón salió a hablar después de la derrota ante San Martín de Tucumán y puso en palabras lo que se ve en la cancha: un equipo golpeado, con la sequía de gol como herida abierta y la necesidad urgente de encontrar la vuelta.
“Tenemos con qué y esta racha negativa se va a cortar“, fue la frase con la que Sosa intentó sostener el ánimo del hincha. No es un discurso vacío de capitán cumpliendo el trámite: es una apuesta concreta a que el plantel tiene los recursos para salir del pozo, aunque por ahora los números no acompañen.
El propio Sosa reconoció que el grupo está golpeado. No es para menos: la falta de gol es el problema central que el cuerpo técnico todavía no logró resolver, y cada derrota suma presión sobre un plantel que necesita reaccionar cuanto antes en la tabla.
Lo que queda claro es que Patronato no está en un momento de festejo ni de medias tintas. La racha negativa existe, pesa y se nota. La pregunta que se hace toda la parcialidad del Rojinegro es cuándo llegará el partido bisagra que corte la inercia. Sosa dice que está cerca. La cancha, como siempre, tendrá la última palabra.