Tres años y pico de resistencia, producción sostenida y trámites judiciales terminaron esta semana con una resolución que vale lo que pesa: la Justicia aprobó la propuesta de compra presentada por la Cooperativa de Trabajo Cotapa, sellando definitivamente el traspaso de la histórica fábrica a manos de sus propios trabajadores.
La resolución contempla un pago inicial y la cancelación del saldo en cuotas, una fórmula que la cooperativa logró sostener frente al proceso judicial que se extendió por más de tres años. No fue un camino corto ni sencillo: mientras los expedientes avanzaban a su ritmo, los trabajadores mantuvieron la producción en marcha, demostrando que la empresa era viable y que ellos eran quienes podían hacerla funcionar.
La aprobación judicial no es un trámite más. Es el punto de no retorno que garantiza la continuidad del proyecto productivo y cierra, al menos legalmente, la incertidumbre que sobrevolaba cada turno de trabajo. A partir de ahora, Cotapa es, sin ambigüedades, una fábrica recuperada en manos de quienes la sostuvieron cuando nadie más apostaba por ella.
Las empresas recuperadas por sus trabajadores tienen una historia larga en Argentina, con altibajos, con casos que funcionaron y otros que no. Cotapa suma un capítulo que merece atención: más de tres años de proceso, organización colectiva y la paciencia que exige pelear un expediente judicial sin perder el ritmo productivo. Eso no es poco.
Con la resolución firme, la Cooperativa de Trabajo Cotapa entra en una nueva etapa: la de consolidar la gestión con la certeza legal que antes le faltaba. El desafío productivo y comercial sigue adelante, pero ahora sobre una base más sólida.