¿Cuántas veces puede una empresa faltar a su palabra antes de que la paciencia se agote? En Concepción del Uruguay, los trabajadores de Granja Tres Arroyos ya perdieron la cuenta. Esta vez, la promesa duró apenas unos días.
Ante las máximas autoridades de la Federación, funcionarios del Gobierno de Entre Ríos y secretarios del STIA de la zona y Buenos Aires, la empresa GTA S.A. se comprometió públicamente a realizar un pago parcial de los salarios adeudados entre jueves o viernes. El compromiso sonaba firme, con testigos de peso y la urgencia de familias que ya no pueden esperar más.
Pero el sábado llegó con la noticia que nadie quería escuchar. Una llamada telefónica de la empresa fue suficiente para desmoronar otra vez las expectativas: el pago se postergó para el miércoles próximo y consistirá apenas en media cuota, con otros pagos “en días sucesivos” sin especificar cuándo ni cuánto. La falta de precisión en los plazos es tan preocupante como la repetición del patrón.
“Ya van demasiados“, fue la frase lapidaria desde el gremio, que notificó su desconformidad tanto a la empresa como a todas las autoridades que participaron de la mesa de diálogo. Cada incumplimiento no solo erosiona la credibilidad de GTA, sino que profundiza el drama de trabajadores que ven cómo sus familias se hunden en una situación cada vez más insostenible.
Mientras la empresa juega con los tiempos, la solidaridad se activa desde otros frentes. La Intendencia de Concepción del Uruguay habilitó cuatro entregas semanales de módulos alimentarios, y el gobierno provincial trabaja en una ayuda económica directa, una tarifa social de energía eléctrica y nuevas entregas de alimentos. Los clubes y asociaciones locales también organizaron colectas de alimentos, demostrando que cuando las instituciones fallan, la comunidad responde.
El STIA mantiene su posición de seguir trabajando por una pronta resolución del conflicto, pero cada promesa incumplida de Granja Tres Arroyos hace más difícil creer en una salida negociada. Los trabajadores necesitan certezas, no más llamadas telefónicas con excusas.