La alerta roja llegó desde las oficinas del INTA en Entre Ríos. Tras conocerse un informe alarmante del organismo en Corrientes, los técnicos entrerrianos no tardaron en encender las luces de alarma: el fenómeno del Niño podría golpear fuerte a partir de septiembre, y la provincia tiene que prepararse para lo que viene.
“Nos tiene que poner en alerta“, fue la frase que resonó en los pasillos del instituto, donde los especialistas no ocultan su preocupación por el escenario que se avecina. Las proyecciones hablan de abundantes precipitaciones y eventuales inundaciones en zonas bajas, un combo que podría complicar tanto a productores rurales como a habitantes de las ciudades entrerrianas.
¿Están preparados los campos de la provincia para resistir otro embate climático? La pregunta no es menor, considerando que Entre Ríos ya vivió episodios devastadores en el pasado. Los técnicos del INTA advierten que las zonas bajas serán las más vulnerables, y que tanto el sector agropecuario como las áreas urbanas deberían empezar a tomar precauciones desde ahora.
El informe del INTA Corrientes que disparó las alarmas no deja lugar a dudas: el fenómeno climático viene en serio, y septiembre podría marcar el inicio de una temporada complicada. Los productores entrerrianos, que ya vienen golpeados por la volatilidad económica, ahora deben sumar a sus preocupaciones el factor climático.
La recomendación es clara: prepararse no es una opción, es una necesidad. Entre Ríos tiene por delante unos meses cruciales para reforzar defensas, limpiar canales de desagüe y planificar estrategias que minimicen el impacto de las lluvias extraordinarias que podrían llegar con el Niño. El tiempo de actuar es ahora, antes de que septiembre los tome desprevenidos.