La frase cayó como un baldazo de agua fría en el ambiente empresarial entrerriano. “Cada comercio que cierra es un retroceso”, disparó la Federación Económica de Entre Ríos (FEER) en un comunicado que no deja lugar a interpretaciones tibias sobre la realidad que atraviesa el sector privado provincial.
Desde la entidad que nuclea a los empresarios de Paraná, Concordia, Gualeguaychú y el resto de la provincia, reconocieron el esfuerzo titánico que vienen haciendo las empresas para adaptarse a un contexto económico que no da respiro. Pero la cruda realidad los obligó a poner las cartas sobre la mesa: “el esfuerzo realizado por las empresas no está alcanzando para garantizar su sostenibilidad”.
¿Cuántos comercios más van a tener que bajar las persianas para que alguien tome nota? La pregunta resuena en cada rincón de la geografía entrerriana, desde las galerías de Paraná hasta los centros comerciales de Concordia, donde las vidrieras vacías se multiplican como una postal que nadie quiere ver.
La FEER no se limitó a diagnosticar el problema. Con la urgencia de quien ve el agua hasta el cuello, reclamó medidas concretas para reactivar el consumo y darle un respiro a un sector que viene resistiendo con las uñas desde hace meses. El pedido no es caprichoso: es la voz de quienes generan empleo y mueven la economía real de Entre Ríos.
El panorama que describe la Federación no es exclusivo de la provincia. Pero en territorio entrerriano, donde cada peso cuenta y cada puesto de trabajo es una familia que llega a fin de mes, la supervivencia del comercio local se vuelve una cuestión de supervivencia social. Porque cuando cierra un negocio, no solo se pierde un punto de venta: se desarma una red de proveedores, empleados y clientes que sostenía toda una cadena económica.
La pelota ahora está en la cancha de quienes toman las decisiones. Mientras los empresarios entrerrianos siguen peleando día a día por mantenerse a flote, el tiempo para las medidas de alivio se agota al mismo ritmo que las esperanzas de un sector que ya no puede esperar milagros, sino respuestas concretas.