El sector comercial pyme sigue navegando en aguas turbulentas. Las ventas minoristas cayeron 1,2% interanual en mayo, según reveló el último informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Aunque el dato muestra una leve mejora respecto al desplome de abril, la realidad es que los comerciantes entrerrianos siguen sintiendo el peso de la crisis en cada transacción.
El panorama se vuelve más preocupante cuando se analiza el acumulado de los primeros cinco meses del año. En ese período, las ventas registraron una merma del 3,1%, una cifra que refleja la persistente debilidad del consumo interno. Los números no mienten: cada vez que un entrerriano entra a un comercio, piensa dos veces antes de abrir la billetera.
En Paraná, Concordia y Gualeguaychú, los comerciantes confirman la tendencia. “La gente viene, mira, pregunta precios y se va”, resume un empresario del sector que prefiere no dar su nombre. La mejora respecto a abril genera expectativas, pero los empresarios saben que una golondrina no hace verano.
¿Qué está pasando con el consumo? La combinación de alta inflación, caída del poder adquisitivo y incertidumbre económica mantiene a las familias entrerrianas en modo ahorro. Los comercios pyme, que representan el corazón del entramado productivo provincial, sienten cada peso que no se gasta como un golpe directo a sus estructuras.
El informe de CAME pone en evidencia una realidad que trasciende las estadísticas: detrás de cada decimal que baja hay empleos en riesgo, familias que ajustan el cinturón y un tejido comercial que lucha por mantenerse en pie. La leve recuperación de mayo genera un tímido optimismo, pero la pregunta que flota en el aire es si esta tendencia podrá sostenerse en los próximos meses.