La crisis interna en La Libertad Avanza escaló a niveles peligrosos después de que Patricia Bullrich pusiera su renuncia a disposición de la conducción del bloque. ¿El motivo? Tensiones que ya no se pueden disimular y que ahora amenazan con dinamitar acuerdos parlamentarios cruciales.
La ministra de Seguridad tomó la decisión en medio de diferencias que se venían cocinando a fuego lento dentro del oficialismo. Fuentes cercanas confirman que Bullrich ya no tolera ciertas presiones internas y decidió forzar una definición que puede cambiar el tablero político de un día para el otro.
Pero acá viene lo más preocupante: la aprobación de decenas de pliegos judiciales está en serio riesgo. El Senado necesita consensos que ahora se tambalean como castillo de naipes. Sin Bullrich operando políticamente, los números no cierran y los acuerdos se complican.
La situación pone en evidencia las fracturas profundas que atraviesan al oficialismo. Lo que empezó como diferencias de criterio ahora se convirtió en una crisis que puede paralizar decisiones fundamentales para el funcionamiento del Poder Judicial.
El timing no podría ser peor: con el Congreso en plena actividad y varios proyectos clave en tratamiento, esta crisis interna amenaza con dejar al gobierno sin una de sus principales operadoras políticas. La pregunta que se hacen en los pasillos del poder es si esta jugada de Bullrich es una estrategia para fortalecer su posición o el primer paso hacia una ruptura definitiva.