Los mercados argentinos viven una jornada de euforia contenida. El riesgo país rompió la barrera de los 500 puntos y llegó a 496 unidades, mientras las acciones y bonos sostienen una racha alcista que ya lleva varios días. ¿El motor de este optimismo? Una colocación de deuda en pesos que el Tesoro Nacional cerró ayer con demanda renovada.
En Wall Street, los papeles argentinos vuelven a brillar. El Banco Macro lidera las subas con un salto del 6,6% y se convierte en el ADR estrella del mes, acumulando ganancias de más del 25% en moneda dura. No es casualidad: los inversores apuestan fuerte al sector bancario local.
El índice Merval no se queda atrás y anota su tercera rueda consecutiva de subas, con un avance del 2,3% medido en dólares. Si mantiene este ritmo, podría cerrar el viernes su primera semana en positivo después de cuatro semanas en rojo. Los analistas de PPI remarcan que esta mejora “tuvo más pulso propio que viento externo”.
En el frente cambiario, el dólar oficial trepa $5 y llega a los $1.435 en los bancos. A una rueda del cierre de mayo, la divisa muestra una recuperación del 2% en el mes. El mayorista, en cambio, se mantiene sin cambios respecto al cierre del miércoles.
Los bonos en dólares de largo plazo son los que mejor se mueven, con ganancias de hasta 0,4%. Esta performance lleva al riesgo país a niveles que había alcanzado en la primera semana de mayo, cuando la calificadora Fitch le mejoró la nota a Argentina. El indicador de JP Morgan se encamina a cerrar mayo con una caída del 12,5%.
¿Será sostenible este optimismo? Los mercados parecen apostar a que sí, pero la experiencia argentina enseña que las alegrías financieras pueden ser tan volátiles como el clima entrerriano. Por ahora, los números cantan y el gobierno de Milei puede festejar estos datos que oxigenan las arcas y el humor de los inversores.