El anuncio presidencial de reducir las retenciones al trigo sonó como música celestial para el campo, pero en Entre Ríos la realidad es más cruda. Según un informe de la Bolsa de Cereales, los productores provinciales seguirán con un “escaso margen de maniobra” económico, pese a la medida que el gobierno nacional presentó como un alivio histórico.
Los números no mienten: aunque Javier Milei bajó los derechos de exportación, los costos de producción y la presión tributaria provincial mantienen a los trigueros entrerrianos en una situación límite. El informe recalculó las proyecciones económicas del cereal y el panorama sigue siendo complicado para quienes apuestan al trigo en suelo provincial.
¿El problema de fondo? La Bolsa de Cereales volvió a insistir con el reclamo que viene haciendo desde hace meses: una adecuación urgente del impuesto a los Ingresos Brutos. Mientras el gobierno nacional afloja la mano con las retenciones, la provincia mantiene una carga tributaria que asfixia a los productores locales.
La situación pone en evidencia la descoordinación entre las políticas nacionales y provinciales. Por un lado, Casa Rosada busca incentivar la producción agrícola con medidas como la baja de retenciones. Por el otro, las provincias mantienen estructuras impositivas que neutralizan gran parte de esos beneficios.
Los productores entrerrianos esperaban que la medida de Milei fuera el respiro definitivo para encarar la próxima siembra con optimismo. Sin embargo, los cálculos de la Bolsa de Cereales confirman que el alivio será marginal si no se abordan las distorsiones tributarias a nivel provincial. El campo entrerriano necesita una reforma integral, no parches aislados.