La frontera entre Concordia y Salto se convirtió en un mercado negro de garrapaticidas. Productores uruguayos admitieron sin tapujos que cruzan a territorio entrerriano para comprar productos veterinarios hasta 200 dólares más baratos que en su país, en plena batalla contra lo que califican como una “pandemia de garrapatas”.
El testimonio de Noel Fernández, referente de los ganaderos uruguayos, desnuda una realidad que las autoridades de ambos países prefieren ignorar. “Bagayeamos desde Concordia porque no nos queda otra”, reconoció el productor, quien además denunció la inacción oficial ante un problema que se agrava día a día.
Pero la situación es aún más compleja. Fernández reveló que animales silvestres como ciervos, carpinchos y jabalíes se convirtieron en los principales vectores de transmisión de la plaga. “Les dijimos eso y se nos rieron en la cara“, disparó contra las autoridades uruguayas que minimizaron sus advertencias.
El productor aportó evidencia contundente: estudios realizados en un ciervo muerto en las cercanías de Salto confirmaron que el animal “estaba lleno de garrapata”. Los análisis de laboratorio determinaron que se trataba de las especies más comunes en bovinos, confirmando que la fauna silvestre actúa como “grandes transmisores de la garrapata”.
¿Hasta cuándo las autoridades van a seguir mirando para otro lado mientras los productores se las rebuscan como pueden? La diferencia de 200 dólares en el precio de los garrapaticidas entre Uruguay y Argentina no es solo una cuestión comercial: es el síntoma de una descoordinación binacional que permite que una plaga se propague sin control.
La frontera concordiense se transformó así en el último refugio de ganaderos desesperados que luchan contra una invasión que las autoridades subestimaron. Mientras tanto, ciervos y carpinchos siguen siendo los aliados involuntarios de una plaga que no entiende de límites geográficos.
Con informacion de: Diario Junio.