Los números no mienten y duelen. En los barrios de Paraná se está viviendo una emergencia silenciosa que tiene nombre y apellido: redes sociales, apuestas online y consumos problemáticos entre pibes y adolescentes.
La Defensoría Nacional de Niños, Niñas y Adolescentes llegó hasta la capital entrerriana para una jornada comunitaria que puso sobre la mesa lo que muchos padres ya intuían pero pocos se animaban a decir en voz alta. Referentes barriales y organizaciones sociales participaron de un encuentro que dejó más preguntas que respuestas.
¿Cómo es posible que chicos de 12 años ya estén enganchados con las apuestas deportivas? ¿Por qué una generación que nació con el celular en la mano parece más desconectada que nunca de la realidad? Las respuestas llegaron de la mano de especialistas que no se guardaron nada.
La emergencia en salud mental que atraviesa a los barrios paranaenses no es casualidad. Es el resultado de una tormenta perfecta: algoritmos diseñados para generar adicción, casas de apuestas que proliferan como hongos después de la lluvia y un Estado que llega tarde y mal a contener el desastre.
Los referentes comunitarios que participaron del encuentro coincidieron en algo: lo que antes se resolvía en la cancha del barrio o en la plaza, ahora se cocina en las pantallas. Y las consecuencias están a la vista: pibes aislados, familias destruidas por las deudas de juego y una violencia que encuentra en las redes su caldo de cultivo perfecto.
La jornada no fue solo para diagnosticar el problema. También se buscaron herramientas concretas para que los referentes barriales puedan actuar antes de que sea demasiado tarde. Porque cuando un adolescente ya está perdido en el mundo virtual, sacarlo de ahí es una tarea que requiere más que buenas intenciones.
En Paraná, como en el resto del país, la batalla por la salud mental de los más chicos se libra barrio por barrio, casa por casa. Y los primeros en dar la cara son siempre los mismos: los referentes que conocen cada historia, cada familia, cada drama que se esconde detrás de una pantalla encendida las 24 horas.
Con informacion de: El Once.