¿Trabajar 6 horas por semana y cobrar 1,2 millones de pesos mensuales en el hospital público? En Concordia no era ciencia ficción, era la realidad que Rogelio Frigerio decidió terminar con un decreto que puso el ventilador a máxima potencia.
El 10 de abril, el gobernador firmó la reglamentación que obliga a los profesionales de hospitales públicos a cumplir las 18 horas semanales que establece la ley. Parece obvio, pero en la práctica muchos médicos de Concordia venían prestando apenas 8, 6 e incluso 4 horas por semana. Todo en blanco, con aportes y sueldos que rondan el millón y medio.
La situación se sostenía mediante acuerdos internos entre jefes de área y direcciones hospitalarias. El argumento siempre era el mismo: “los salarios son insuficientes”. Pero nadie renunciaba. ¿Por qué será?
La circular enviada a los efectores de salud concordienses no deja lugar a dudas: los profesionales “deberán cumplimentar una jornada laboral de dieciocho horas semanales de prestación efectiva verificable”. La palabra “verificable” no está ahí por casualidad.
Ahora las tensiones crecen entre profesionales y directivos. Según fuentes hospitalarias, en algunos servicios el esquema reducido continuaría sosteniéndose pese a la nueva reglamentación. La resistencia al cambio es feroz.
Detrás del conflicto se esconde una realidad incómoda: el hospital público no es solo trabajo, es plataforma de lanzamiento para el consultorio privado. Como deslizó una fuente: “La pantalla del hospital sirve para generar nombre y derivar después al ámbito particular”.
Estabilidad laboral, aportes jubilatorios, obra social, prestigio profesional y captación de pacientes. El combo completo por unas pocas horas de trabajo real. No es extraño que nadie quiera renunciar a semejante negocio.
La medida de Frigerio expone la distancia abismal entre lo que dice la normativa y lo que realmente pasaba en los pasillos hospitalarios. Años de prácticas naturalizadas que ahora quedan al desnudo. La pregunta es si el decreto tendrá la fuerza suficiente para cambiar una cultura enquistada o si terminará siendo letra muerta.
Con informacion de: Diario Junio.