Los números no mienten, aunque duela leerlos. Mientras Javier Milei repetía que el ajuste era contra “la casta”, la realidad muestra otra cosa: 2,4 billones de pesos menos en gastos corrientes y de capital que van directo al bolsillo de los argentinos de a pie.
El análisis de UCR Activa no deja lugar a interpretaciones: se recortan 78.711 millones del Fondo de Compensación Salarial Docente. En un país donde enseñar ya se volvió una forma de resistencia, el gobierno nacional decide que los maestros pueden esperar un poco más.
Pero hay un dato que duele más: 63.021 millones menos para investigación, prevención y tratamiento del cáncer. ¿Cómo se explica esto? ¿Qué equilibrio fiscal merece celebrarse si se construye sobre el sufrimiento de personas enfermas?
Para Entre Ríos, provincia productiva por excelencia, los recortes en ciencia, INTA y universidades no son números abstractos. Son menos investigación agropecuaria, menos innovación, menos agregado de valor. La Universidad Nacional de Entre Ríos perdió 540 millones de pesos. No es un detalle: es el futuro que se achica.
El gobierno prometió que el sacrificio traería crecimiento. Como el crecimiento no llega, vuelve a ajustar. Es el ajuste sobre el ajuste, la misma receta aplicada con más dureza sobre una sociedad que ya no sabe cuánto más puede dar.
Los radicales entrerrianos no defienden un Estado opaco ni ineficiente, pero tampoco uno que abandone donde la vida lo necesita. Medicamentos, VIH, hepatitis, tuberculosis: todo recortado. ¿Esta es la Argentina grande que prometieron?
La pregunta que queda flotando es simple: ¿ningún país se vuelve grande achicando el futuro de su pueblo, no?
Con informacion de: Diario Junio.