El ministro de Economía, Luis ‘Toto’ Caputo, se soltó frente a los delegados de la Sociedad Rural Argentina y eligió una frase sobre el presidente Javier Milei que no deja dudas: “El único garante del rumbo es Milei, no hay otra alternativa”. Lo dijo en un encuentro en el predio de Palermo. Con tono relajado, sin esconderse detrás de los números.
Caputo repasó la macro con la convicción de quien cree que la mejora de las reservas va de la mano con la reducción de la pobreza. Ponderó la baja del déficit de las cuentas públicas y lanzó una comparación que le cayó bien a la audiencia: “Los países desarrollados están donde estábamos nosotros… Ahora tienen déficits y ninguna conciencia de la gente sobre la necesidad de corregir”. El elogio fue directo y el público, afín, no se hizo rogar.
La empatía creció cuando el ministro subrayó que lo logrado se hizo “sin romper los contratos, sin atropellar los bienes privados y las instituciones”. Ahí se permitió un gesto de autocrítica: “Los decisores de política económica nos podemos equivocar, pero lo que no podemos hacer es retroceder en las reglas que hacen crecer a una sociedad”. Y remató, con una frase que en el campo sonó a advertencia: “hasta hace poco nos jactábamos de cagar a todo el mundo”.
Caputo también tocó el riesgo país y lo puso en el centro del debate. Anticipó la pregunta de por qué está arriba de los 900 puntos y respondió: “El problema no es Milei, lo que algunos tienen miedo es que no esté Milei”. Atribuyó el salto de estas semanas a las elecciones en Brasil o en Estados Unidos y a las dudas sobre el apoyo de Trump. Pero cerró sin titubear: “nada va a cambiar, se los puedo confirmar”.
Sobre las próximas elecciones, Caputo no se hizo el desentendido: “Yo estoy seguro de que nos va a ir bien porque estamos haciendo lo mejor para los argentinos”. Y fue más allá: “Los argentinos lo sabrán valorar, no van a querer volver a la tercera columna”. En su relato, el gráfico de la memoria electoral tiene a CFK primero, a Macri segundo, a Alberto Fernández tercero y a Milei cuarto. La frase no es menor: el ministro se sube al tren de la convicción presidencial.
El campo, que escucha con oído atento, también se llevó una promesa electoral: “Si tuviéramos otro mandato, no tengan duda de que terminaríamos con todas estas retenciones para que finalmente el campo pueda llevarse lo que efectivamente se merece”. Caputo jugó con la memoria reciente: “la gente tiene memoria, y además pasó hace poco, sólo 3 años”. Y, en una de las frases más duras, valorizó a Macri: “La segunda columna de Macri tenía mejores números de lo que vino después”.
El cierre fue político y personal. Caputo advirtió que la decisión electoral “es por los modelos, no por dos puntos más de los números” y desestimó cualquier plan platita que atente contra la propiedad privada. Luego soltó una frase que sorprendió: “No soy político y me importa tres carajos lo partidario. He ayudado al kirchnerismo y jamás quise que les fuera mal”. El mensaje, para el campo y para la oposición, quedó claro: no hay vuelta atrás sin un costo político.