Cuando todavía amanecía en Madrid, Javier Milei bajó del coche frente al Palacio Real. Llegó a las 8.50, con el canciller Pablo Quirno al lado, y caminó sonriente hasta la entrada de la XXX Cumbre Iberoamericana. Lo esperaba José Manuel Albares, canciller español, con un “Buenos días. Bienvenido” dicho a secas.
El funcionario socialista no hizo broma con el presidente argentino, como sí hizo con otros jefes de Estado. Milei respondió “muchísimas gracias”, le estrechó la mano y siguió su camino. Lo acompañó Andrés Allamand, secretario de Iberoamérica, hasta la Galería de las Colecciones Reales, el museo donde se realiza el plenario.
Diez minutos después, atravesó la pasarela por donde pasaban uno por uno los presidentes. Primero le estrechó la mano al rey Felipe VI y le hizo un comentario. Luego saludó escuetamente a Pedro Sánchez. No detuvo su marcha para hacerlo.
En la foto de familia, el libertario se ubicó en la primera fila, cerca del monarca, entre Allamand y el presidente de Chile, José Antonio Kast. El gesto fue breve, casi protocolar, y anticipó el tono de la jornada. No hubo calidez: hubo distancia.
El discurso llegó después, en la reunión plenaria, con Sánchez mirando desde la mesa. Milei volvió a atacar al socialismo y lo comparó con el fascismo porque, según dijo, “comparten el odio por el libre mercado”. El tono fue más conservador que en otras intervenciones públicas en España, pero la frase quedó clavada.
El presidente argentino leyó un texto breve y apenas se salió de él. Citó una frase de Salvador de Madariaga y Rojo: “El socialismo es fascista en política. El fascismo es socialista en economía”. Aseguró que ambas doctrinas concentran en manos de una minoría el control de las decisiones y hacen de la dependencia económica un instrumento de dominación política.
El libertario remató que socialistas y fascistas “adoran la intervención del Estado, nacionalizan empresas, regulan la economía, controlan los medios de comunicación y se dedican a esparcir propaganda y adoctrinamiento”. También señaló que los fascistas a la derecha de la extrema izquierda no dejan de ser socialistas y que la derecha no es extrema derecha, sino que muestra la posición de la extrema izquierda. El tramo más tenso terminó con una advertencia: “La libertad se defiende, sobre todo con los límites que cada uno acepta para su propio poder”.
Más allá de las críticas, el presidente argentino destacó el resultado electoral de la derecha en Chile, Colombia y Perú. “Las últimas elecciones en Chile, Colombia y Perú impulsan una rebelión democrática contra el paternalismo y el abuso de poder”, afirmó. Agradeció además el apoyo al reclamo por las Islas Malvinas en la declaración aprobada por el plenario.
El clima entre Milei y Sánchez ya estaba marcado por los choques. En octubre, el líder argentino había vuelto a cargar contra el presidente español y lo había tildado de “dictador”, “corrupto” y “ladrón”. Ahora, en Madrid, el saludo fue frío y no se cruzó una palabra.
Milei faltó anoche a la inauguración de la cumbre y a la cena de gala que ofrecieron los reyes de España en el Palacio. Asistieron el resto de los jefes de Estado. El plantón se produjo después de que la diplomacia argentina solicitara, el viernes pasado, un encuentro con el rey.
Si vos lo mirás de cerca, la escena resume el viaje: un saludo corto, una foto ordenada y un discurso que no busca abrazos. Milei eligió la tribuna iberoamericana para plantear una pelea ideológica frente a un gobierno europeo. Y lo hizo con una frase que no va a pasar desapercibida.