El 28 de noviembre va a sonar a asamblea en Entre Ríos: UCR Activa convocó a afiliados y simpatizantes para formalizar la adhesión al Radicalismo Auténtico. No es una reunión más de mesa partidaria: es una señal de que el malestar radical ya no se contiene en internas de pasillo.
La corriente se planta en una lectura dura del presente: para UCR Activa, el país atraviesa un ajuste que castiga a la mayoría y un deterioro de derechos que se nota en la calle, en el bolsillo y en la salud de la gente.
El sector denuncia que las políticas ultraliberales del gobierno nacional empujan a la pauperización, aumentan la deuda de las familias y debilitan la soberanía. En esa línea, la convocatoria habla de un riesgo de que el país termine subordinado a grandes corporaciones.
La convocatoria cita que el endeudamiento de las familias alcanza a 20 millones de habitantes y señala pérdida de derechos laborales, abandono de la discapacidad, desfinanciamiento de la salud pública, de la obra pública y de la educación, con énfasis en la universitaria.
También apunta a la política exterior: para el sector, Argentina pierde peso internacional, se deterioran las relaciones con Brasil y España, y crece la dependencia de decisiones del presidente de Estados Unidos. Es una lectura que mezcla geopolítica, prejuicio ideológico y pérdida de autonomía.
En la provincia, UCR Activa sostiene que se replican esas políticas por el alineamiento de Frigerio con Milei y por un gobierno que, según esa lectura, desconoce los lazos culturales entrerrianos y le interesa poco el destino de la provincia.
La convocatoria no incorpora la versión de la conducción de la UCR provincial ni del oficialismo. Esa ausencia convierte la asamblea en una señal de ruptura interna: hay un sector radical que cuestiona el acompañamiento de la UCR nacional en el Congreso a las iniciativas del Ejecutivo.
El Radicalismo Auténtico se constituyó formalmente en CABA el 7 de diciembre de 2025, y ahora busca replicar en Entre Ríos un diálogo intersectorial y plural. La idea no es solo adherir: es instalar una voz para las mayorías que, según el sector, soportan el ajuste.
La cita se apoya en un gesto simbólico: a pocos días del 30 de octubre, fecha de recuperación de la democracia, el sector radical quiere interpelar al partido. No es nostalgia: es una apuesta a que el radicalismo vuelva a hablar de humanismo, de mayorías y de defensa de derechos.
En el fondo, la asamblea no es solo un acto partidario: es un intento de convertir la bronca por el ajuste en una organización que pueda hablarle a los que ya no se sienten representados. Si logra convocar, el radicalismo entrerriano va a tener una grieta más para discutir.