La inauguración dejó una escena menor: cuatro cuadras de asfalto, no más, en Concordia, pero con discurso de obra grande. Azcué habló de recursos municipales y de Estado, y el tramo quedó entre boulevard San Lorenzo y Chabrillón.
El dato técnico no es menor: antes de colocar el asfalto, se hicieron tareas de redes de agua y cloacas, iluminación LED, saneamiento pluvial, cordones y badenes. Es la parte que no se ve en la foto, pero la que sostiene la calle.
En su relato, Azcué sostuvo: «Estamos demostrando que se puede hacer mucho con recursos municipales y que la plata alcanza cuando va adonde tiene que ir». Concordia, dijo, puede transformarse, y «esto recién empieza».
El gesto no es solo asfalto: es imagen, gestión y disputa por el relato de la ciudad. En Concordia, cada obra se mira con lupa, porque la promesa pesa más que el acto.
La cifra importa: no más de cuatro cuadras inauguradas, no un plan completo. El resto del PID sigue en la lista, y ahí se medirá el compromiso.
El proyecto tiene nombre y número: la II etapa del PID comprende 34 cuadras, incluyendo el tramo inaugurado, en distintos sectores de la zona noreste de la ciudad. La intención es formar un anillo de circulación que mejore la transitabilidad y conecte escuelas e instituciones.
El noreste de Concordia recibe así una porción del anillo de circulación que el PID busca consolidar. No es todo, pero es un tramo que forma parte del anillo que busca el proyecto.
También están en obra calle San Juan, entre Arruabarrena y Etchevehere y calle Belgrano, entre San Lorenzo y Salto Uruguayo. Son tramos que apuntan a ordenar el tránsito y aliviar el recorrido en el noreste.
La lista sigue con calle Etchevehere, entre San Juan e Hipólito Yrigoyen; Hipólito Yrigoyen, entre Etchevehere y O’Connor; y O’Connor, entre Hipólito Yrigoyen y Av. Eva Perón. Cada tramo suma metros, pero también expectativa: la obra pública se mide por lo que llega y por lo que queda.
El objetivo declarado no es solo mover autos: también revalorizar propiedades y conectar establecimientos educativos e instituciones sociales. Es la vieja fórmula de la obra urbana: mejorar la calle para que la ciudad se sienta más habitable.
La frase de Azcué suena a gestión: «la plata alcanza cuando va adonde tiene que ir». En Concordia, esa frase se prueba con recursos y obra, no solo con el discurso.
El cierre no puede ser otro: Concordia recibió cuatro cuadras nuevas, con redes, luz y drenaje, y una promesa de 34 cuadras más. La obra se inaugura, se recorre y se juzga cuando la lluvia, el tránsito y el día a día la ponen a prueba.