La paritaria de comercio volvió a cerrar con números parejos: 5,7% para el último trimestre, tres tramos y un bono de $50.000 que busca sostener el bolsillo en la recta final de 2026. El acuerdo se conoció el martes 27 de octubre y replica el esquema que ya había regido entre julio y septiembre. No es un salto explosivo, pero llega en un momento donde cada peso te cuenta.
El incremento se reparte en 1,9% en octubre, 1,9% en noviembre y 1,9% en diciembre, calculado sobre las escalas salariales de septiembre de 2026. Ese detalle importa: no es un número suelto, sino una estructura que se apoya en las sumas no remunerativas vigentes. De esta manera, el ajuste llega escalonado y con una lógica de revisión mensual.
Además del aumento, los trabajadores recibirán un bono de $50.000, de carácter no remunerativo, no acumulativo y por única vez. Se abonará en dos cuotas de $25.000: la primera con los haberes de octubre y la segunda con los de noviembre. El monto alcanza a todas las categorías contempladas en el convenio.
Otro punto clave es la continuidad de la suma fija de $120.000, que había sido pactada en la negociación anterior. Ese importe seguirá liquidándose durante la vigencia del nuevo período trimestral, sin perder el componente no remunerativo. En un contexto de salarios ajustados, mantener esa referencia mensual alivia la presión sobre el gasto cotidiano.
El acuerdo alcanza a cerca de 1.200.000 empleados del sector comercial de todo el país, encuadrados bajo el convenio 130/75. FAECYS lo firmó con la Cámara Argentina de Comercio, CAME y UDECA, tras una serie de reuniones. Armando Cavalieri, secretario general del gremio, lo resumió así: “Hemos alcanzado un nuevo acuerdo paritario que es resultado del diálogo, la responsabilidad y el esfuerzo de todas las partes”.
No es casual: en julio de 2026, FAECYS y las mismas cámaras habían cerrado un entendimiento con idéntica estructura: 5,7% en tres tramos de 1,9% para julio, agosto y septiembre, acompañado por un bono de $50.000. La nueva paritaria repite esa fórmula para el último trimestre, en línea con la dinámica de revisión periódica adoptada durante el año. Para el sector, la previsibilidad también es un salario: permite ordenar precios, planificar compras y evitar sorpresas de última hora.
Para el comercio, cada ajuste se traduce en decisiones concretas: cuánto pagar, cuánto vender, cuánto te alcanza. El último trimestre suele ser de mayor movimiento, y el acuerdo llega justo antes de esa etapa. No resuelve todas las tensiones del sector, pero da un piso para la negociación y para la planificación.
¿Es suficiente? Depende de la lupa que uses. En términos porcentuales, el 5,7% no asusta; en términos de caja, el bono de $50.000 y la suma fija de $120.000 pesan. El problema de fondo sigue siendo el mismo: sostener el poder adquisitivo cuando la inflación y los costos no esperan.