En Crespo, una ciudad del departamento Diamante, la planta de LAR viene ganando peso propio en el mapa productivo entrerriano. No es un dato menor: el sector de la nuez pecán viene creciendo en Entre Ríos y tener una instalación con capacidad real de acopio, industrialización y ahora exportación directa cambia las reglas del juego para los productores de la región.
La novedad más reciente es la habilitación operativa para realizar exportaciones directas desde las propias instalaciones de Crespo, un paso que consolida a la planta como un eslabón completo de la cadena de valor. Hasta ahora, muchos productores dependían de intermediarios o de plantas radicadas en otras provincias para llegar a los mercados externos. Tener esa puerta abierta desde el territorio entrerriano es un salto cualitativo que el sector venía necesitando.
La nuez pecán es uno de los cultivos que más atención viene captando en la provincia en los últimos años, con productores que apostaron a reconvertir parte de sus campos hacia esta especie de alto valor agregado. El desafío siempre fue el mismo: producir está bien, pero industrializar y exportar desde cerca es lo que hace la diferencia en los márgenes. La planta de LAR en Crespo apunta exactamente a resolver ese cuello de botella.
Con esta habilitación, la planta no solo procesa y almacena la producción local y regional, sino que puede operar como punto de salida directa al exterior, lo que reduce costos logísticos y acorta los tiempos del proceso exportador. Para los productores entrerrianos, eso se traduce en mejores condiciones a la hora de negociar y colocar su producto en mercados internacionales.
El posicionamiento de Crespo como nodo de referencia nacional en este rubro es un dato que habla tanto de la inversión privada como del potencial productivo del interior entrerriano, donde la diversificación agroindustrial sigue siendo una apuesta concreta y en marcha.