El juicio nunca llegó a comenzar. Este jueves, el Tribunal Oral Federal 2 (TOF 2) debía dar inicio al debate conocido como Vialidad II, el expediente que se desprende del caso en el que Cristina Kirchner fue condenada por corrupción y cuya sentencia quedó firme en junio del año pasado tras el rechazo de la Corte Suprema a todos los recursos de las defensas. No hubo primera audiencia. Una maniobra sin antecedentes la dejó sin efecto.
El principal acusado en este tramo es Sandro Férgola, ex funcionario de Vialidad Nacional que tenía a su cargo el control de las obras adjudicadas al empresario Lázaro Báez. Férgola se presentó en la sala, pero sus abogados defensores, Arce y Labombarda, no. Estaban en el mismo edificio de Comodoro Py, participando de otra audiencia: la del juicio por los Cuadernos de las Coimas, que se desarrollaba en la Sala Auditorium ante el TOF 7.
La superposición de audiencias no es un fenómeno extraño cuando un imputado tiene más de un proceso abierto. Lo que sí resultó extraordinario fue la respuesta de la defensa ante la situación. Hace diez días, el TOF 2 había ordenado expresamente a los abogados de Férgola que designaran un abogado sustituto para cubrir la audiencia de Vialidad II. No lo hicieron. Tampoco se presentaron. El tribunal no tuvo más opción que suspender el debate, argumentando que no estaban dadas las garantías procesales mínimas: un imputado no puede afrontar un juicio sin representación letrada.
Lo que terminó de encender las alarmas fue el detalle que aportaron fuentes judiciales: en el juicio de los Cuadernos que se desarrollaba en paralelo, declaraban testigos de la fiscalía, no de la defensa de Férgola, por lo que la presencia presencial de sus letrados no era estrictamente necesaria. Además, siendo dos abogados, bien podría haberse dividido la cobertura, tal como hizo en su momento la defensa de Julio De Vido, con Maximiliano Rusconi y Gabriel Palmeiro repartiéndose los debates de Skanska y Odebrecht sin mayores inconvenientes.
La lectura dentro del tribunal fue unánime: la maniobra fue interpretada como una provocación deliberada, una afrenta al TOF 2 con un único objetivo, dilatar el inicio del juicio. “Es una afrenta al Tribunal, una provocación y sólo buscan dilatar el juicio”, sostuvo un participante del proceso. Fuentes judiciales remarcaron que en todos los años de trayectoria del tribunal y del fiscal Diego Luciani, nunca se había visto algo semejante.
El TOF 2 informó a los abogados que tienen plazo hasta septiembre para designar un sustituto, mes en el que el tribunal podría reorganizar los días de audiencia para evitar superposiciones con el juicio de los Cuadernos. En tanto, los otros dos acusados en Vialidad II, Martín Báez y el ex contador Fernando Butti, ya firmaron un juicio abreviado admitiendo la culpabilidad que se les atribuyó en la instrucción. El debate pendiente es, en la práctica, el de Férgola, y la defensa parece decidida a postergarlo el mayor tiempo posible.