Un control de rutina en el puente fronterizo de Gualeguaychú terminó con el secuestro de 200 gramos de hachís. No hubo nada extraordinario en el operativo hasta que la inspección de un vehículo que ingresaba desde Uruguay arrojó un resultado que derivó en una causa federal.
El hallazgo fue obra de la Aduana Argentina, que en el marco de sus controles habituales detectó la sustancia oculta en el rodado. El procedimiento siguió el protocolo de rigor: la droga fue secuestrada y el caso quedó a disposición de la Justicia Federal, que es la que tiene competencia en este tipo de delitos vinculados al cruce de fronteras.
El hachís es una sustancia derivada del cannabis que, si bien circula con menos frecuencia que otras drogas en la región, aparece de manera recurrente en los controles fronterizos del litoral. Gualeguaychú, por su condición de ciudad de paso entre Argentina y Uruguay, es uno de los puntos sensibles donde la Aduana concentra parte de sus esfuerzos de fiscalización.
El procedimiento refuerza la importancia de los controles sistemáticos en los pasos fronterizos: muchas veces, lo que parece un trámite de rutina termina siendo el eslabón que interrumpe una cadena de distribución. La causa sigue su curso en el fuero federal.