El caso que sacudió a la comunidad entrerriana dio un paso decisivo. La Fiscalía solicitó la elevación a juicio de la causa contra el sacerdote César Jesús Schmidt y anticipó que pedirá una condena de seis años y seis meses de prisión por el delito de tentativa de homicidio.
La acusación marca un hito en una investigación que, desde el principio, generó conmoción por la figura del imputado: un cura al que la Justicia señala como responsable de un hecho de extrema gravedad. El pedido fiscal no es menor. Seis años y seis meses implican una pena efectiva de cumplimiento en prisión, sin posibilidad de ejecución condicional.
La elevación a juicio significa que el fiscal considera que hay mérito suficiente para llevar el caso a un debate oral y público. Será el tribunal el que, en definitiva, tenga la última palabra sobre la responsabilidad de Schmidt en los hechos que se le imputan. Hasta entonces, la presunción de inocencia rige plenamente.
Lo que viene ahora es la etapa de juicio oral, donde la acusación deberá probar cada uno de sus argumentos ante los jueces y donde la defensa tendrá la oportunidad de rebatirlos. El caso Esteban entra así en su fase más determinante.