Silencio calculado. José Luis Espert se presentó este martes ante el Juzgado Federal N° 2 de San Isidro en el marco de una causa por presunto lavado de dinero, y siguió el consejo clásico de cualquier defensa con algo que perder: no habló.
El exdiputado nacional compareció a la indagatoria pero se reservó la declaración por recomendación de su equipo legal. No es un gesto menor: en causas de este tipo, el silencio no implica culpabilidad, pero sí marca que la defensa prefiere manejar los tiempos antes que improvisar ante un juez federal.
Lo que sí presentó fue un escrito con documentación destinada a rebatir la acusación. El eje del expediente gira en torno a una transferencia de 200 mil dólares que la fiscalía vincula a una posible operación de lavado. Espert, a través de su defensa, rechaza esa interpretación y busca dar una explicación documental de los fondos.
La causa tramita en San Isidro, uno de los juzgados federales con mayor actividad en materia económica y financiera del país. Que un referente político de la órbita libertaria enfrente una investigación de este calibre no es un dato menor en el contexto actual, donde el gobierno de Javier Milei insiste en su imagen de transparencia y combate a la corrupción.
Por ahora, la pelota está del lado del juzgado: analizará la documentación presentada y definirá los próximos pasos procesales. Espert, mientras tanto, mantiene su postura pública de inocencia y deja que los papeles hablen por él.