El triunfo ante Cabo Verde en Miami fue trabajado, pero alcanzó. La Selección Argentina está en los octavos de final del Mundial y ya tiene rival, fecha y sede: Egipto, en Atlanta, con un lugar en los cuartos de final en juego.
Del otro lado estará un equipo que hizo historia en este torneo. Egipto eliminó a Australia por penales, un resultado que pocos anticipaban y que le da al cruce una carga extra de incertidumbre. No es un rival de papel: llegó a esta instancia después de superar una definición desde el punto del penal, el escenario más cruel y más igualador del fútbol.
Argentina, en tanto, viene de resolver con esfuerzo su último compromiso en la fase de grupos. El equipo no mostró su mejor versión ante los caboverdianos, pero supo sostener el resultado y meterse en la ronda eliminatoria. En un Mundial de eliminación directa, ganar con lo justo también cuenta.
El partido en Atlanta definirá uno de los clasificados a los cuartos de final. Desde ese momento, cada error se paga caro y no hay segunda oportunidad. La Selección sabe lo que tiene enfrente: un rival motivado, con el envión anímico de haber eliminado a Australia, y con nada que perder.