En Concordia, el Palacio Municipal mueve piezas pero el casillero más importante sigue vacío. El Boletín Oficial plasmó esta semana los movimientos internos del Ejecutivo que conduce el intendente Azcué: se aceptó la renuncia de Lucas Fuscado a la Subsecretaría de Gobierno, cargo que desde el 24 de junio ocupa Facundo Spinelli. Para asumir ese rol, Spinelli dejó la presidencia del Ente de Desarrollo Aerocomercial (E.D.A.A.C.), un lugar que ahora recayó en el secretario de Desarrollo Productivo, Sebastián Arístide, quien acumulará funciones sin liquidación de cargo adicional.
El problema real, sin embargo, no está en esos movimientos de segunda línea. Hace ya una semana que la Secretaría de Gobierno permanece vacante tras la renuncia intempestiva de Luciano Dell’Olio, uno de los funcionarios de mayor peso político de la gestión y articulador clave entre el Ejecutivo, el Concejo Deliberante, los gremios y distintos actores institucionales. Ese puesto no es cualquier silla: es la figura de máxima confianza del intendente, el engranaje que lubrica la política cotidiana del municipio. Y hoy está sin nombre.
El hermetismo en el entorno de Azcué es total. Ni la Ley de Municipios de Entre Ríos ni el estatuto orgánico local imponen un plazo para cubrir el cargo, lo que le da al intendente margen legal para administrar los tiempos con subrogancias internas que resuelvan el papelerío diario. Que no sea una irregularidad administrativa no significa que no sea un problema político: el propio entorno de Azcué reconoce en voz baja que ya no quedan figuras de máxima confianza disponibles para ocupar ese rol.
La demora se vuelve más significativa si se considera el contexto en el que se produce. En las últimas horas, la gestión avanzó con el despido de alrededor de cien empleados municipales, una decisión que, según trascendió, habría sido el detonante de la salida de Dell’Olio: el ex secretario se habría manifestado en desacuerdo con esa medida. Quien finalmente asuma el cargo deberá, en principio, mostrarse alineado con las decisiones más duras del Ejecutivo, lo que achica aún más el círculo de candidatos posibles.
Con los cambios en las segundas líneas ya oficializados y un ajuste de personal que suma tensión social, la atención política en Concordia se concentra en ese casillero vacío. La acefalía en la Secretaría de Gobierno no es un dato menor: es el espacio desde donde se articula la relación del Ejecutivo con el resto del sistema político local, y su ausencia se siente en cada negociación pendiente.