¿Por que la denuncia de una lideresa indigena de 18 años en las Naciones Unidas no aparecio en ningun noticiero? Keila Zaya, referente de la comunidad Tekoa Arandu en Pozo Azul, Misiones, expuso ante el mundo la vulneracion de derechos de los pueblos originarios, pero su voz quedo sepultada en el silencio mediatico de los grandes medios.
En abril de este año, Zaya denuncio en la 25° sesion del Foro Permanente para las Cuestiones Indigenas el avance territorial y la falta de agua en comunidades del noreste argentino. Su exposicion fue contundente: los pueblos indigenas son “preexistentes al Estado argentino”. Pero el algoritmo de las redes llevo la noticia a un nicho controlado, un simulacro informativo que evito el debate publico.
La comunidad que representa Zaya, especialmente Puente Quemado II en Misiones, mantiene desde hace años un conflicto con la empresa forestal Arauco. La joven lideresa dejo en claro que el territorio no es un recurso economico, sino la base de la identidad y espiritualidad del pueblo mbya, una cosmovision que expresan como “Ñande Reko”.
La historia se repite con una precision demoledora. Desde 1526, cuando Alejo Garcia comando la primera incursion de conquista, el territorio del Gran Chaco fue escenario de una resistencia heroica. Los abipones, tobas y mocovies dominaron la costa del Parana desde el rio Salado al Bermejo, extendiendose hasta Cordoba y Santiago del Estero, con una organizacion social y militar que desafio por siglos el avance colonial.
Los guaycurues y los matacos-mataguayos habitaban estos territorios mucho antes de que existiera Argentina como nacion. Los abipones, guerreros de contextura fortalecida que mostraban con orgullo las marcas en el cuerpo como simbolo de valor, fueron internandose en la espesura del bosque ante el avance español. Su territorio fue de los ultimos incorporados cuando el gobierno de Sarmiento en 1872 los constituyo en territorio nacional, pero sin acceso efectivo en lo que ya se conocia como el “Impenetrable”.
Hoy, 530 años despues, el extractivismo reemplaza a la conquista pero el patron se mantiene: avance territorial, despojo de recursos y invisibilizacion mediatica. Mientras Keila Zaya denuncia la falta de acceso a aguas seguras y la presion de las forestales, los medios nacionales prefieren mirar para otro lado. La pregunta incomoda persiste: ¿cuanto mas va a durar este silencio complice?