En medio del dolor y la despedida, un gesto simple pero cargado de significado marcó el velatorio del Indio Solari. Fanáticos paranaenses que viajaron para dar el último adiós al líder de Los Redondos llevaron consigo una copia del dictamen que declaró al músico Ciudadano Ilustre de Paraná.
El papel, cuidadosamente guardado entre flores y banderas, representaba algo más que un reconocimiento oficial. Era el abrazo simbólico de la ciudad que lo vio nacer hacia el hijo que se convirtió en leyenda del rock nacional. Los paranaenses no quisieron que Carlos Alberto Solari partiera sin recordar que su tierra natal nunca lo olvidó.
¿Qué significa para una ciudad despedir así a uno de sus hijos más ilustres? La presencia de ese documento en el velatorio habla de un vínculo inquebrantable entre Paraná y el Indio, más allá de los años y la distancia. La capital entrerriana siempre se enorgulleció de haber dado al país a quien marcó a generaciones enteras con su música y su poesía.
El reconocimiento como Ciudadano Ilustre había sido otorgado en vida, cuando el Concejo Deliberante de Paraná decidió honrar la trayectoria del músico que llevó el nombre de la ciudad por todo el país. Ahora, en la despedida final, ese mismo papel se transformaba en un símbolo de gratitud eterna.
Los fanáticos que hicieron el viaje desde Entre Ríos no solo llevaron el documento: portaron el cariño de toda una provincia que siempre supo valorar a quien puso a Paraná en el mapa del rock argentino. En tiempos donde las figuras públicas van y vienen, el Indio construyó algo diferente: un legado imborrable que trasciende generaciones y geografías.