¿Qué puede hacer que un velorio se transforme en algo más que dolor? Una llamada telefónica que nadie esperaba cambió para siempre la despedida de Micaela García, la joven entrerriana asesinada a los 21 años en Gualeguay.
Era abril de 2017 y el Centro de Educación Física de Concepción del Uruguay se había convertido en el lugar donde familiares, amigos y militantes le daban el último adiós a Mica. En medio de ese momento desgarrador, sonó el teléfono. Del otro lado de la línea estaba Carlos Solari, el Indio, dispuesto a hacer algo que quedaría grabado en la memoria colectiva.
Sin previo aviso, el líder de Los Redonditos de Ricota comenzó a cantar “Juguetes Perdidos”, una de sus canciones más emblemáticas. No era casualidad: esa era la canción favorita de Micaela, la que había esperado escuchar en el recital de Olavarría pocas semanas antes de su muerte. Aquella noche, el tema no había sonado. Ahora, en el momento más doloroso, el Indio cumplía esa promesa pendiente.
La escena era estremecedora. Mientras la voz del músico se escuchaba por altavoz, el silencio se apoderó del lugar. Familiares, amigos y militantes que acompañaban a la familia García vivieron un momento que trascendió el dolor para convertirse en algo único, irrepetible.
“Yo nunca me voy a olvidar cuando el Indio llamó en medio del funeral de Micaela García y le cantó Juguetes Perdidos”, recordó años después una usuaria en redes sociales. El gesto del músico no era solo un homenaje: era el reconocimiento de que Micaela había sido parte de esa comunidad ricottera que trasciende generaciones.
El video de ese momento siguió circulando durante años en las redes, recordando tanto a la joven entrerriana como la sensibilidad de un artista que supo estar presente cuando más se lo necesitaba. Hoy, tras la muerte del Indio, esa llamada vuelve a cobrar relevancia como símbolo de la conexión genuina entre el músico y su público.
La historia de Micaela García se había convertido en bandera de la lucha feminista en Entre Ríos y el país. Su asesinato movilizó a miles de personas y generó cambios en la legislación. Que el Indio Solari haya querido despedirla con su canción favorita habla de un artista que entendía el peso simbólico de sus canciones y el dolor real de quienes las escuchaban.