Una caída de 50 metros por una escarpada ladera fue lo que terminó con las vidas del guía de montaña Emiliano Feidas y la turista uruguaya Abril Melina Marino Pereira en el cerro Vinciguerra. Los resultados preliminares de la autopsia no dejan lugar a dudas: ambos murieron por los graves traumatismos encefalocraneanos que sufrieron en el impacto.
Los escaladores, de 33 y 25 años respectivamente, habían iniciado su expedición el lunes 1 de junio con la modalidad de encordada, la técnica más segura para este tipo de aventuras. Pero esa misma cuerda que debía protegerlos los mantuvo unidos hasta el final: fueron hallados muertos y atados por los rescatistas de la Comisión de Auxilio de Ushuaia a la 1:15 de la madrugada del martes.
¿Qué pudo haber fallado en una expedición que parecía tener todos los recaudos? Los investigadores trabajan para reconstruir los últimos momentos de la travesía. El terreno donde fueron encontrados los cuerpos presenta pronunciadas pendientes que ese lunes estaban cubiertas de nieve y con formación de hielo entre las rocas, condiciones que volvían el terreno especialmente traicionero.
Cristian Alvarez, director de Defensa Civil de Ushuaia, conocía personalmente al guía y destacó que se trataba de “personas con experiencia y equipamiento adecuado”. Sin embargo, como él mismo reconoció, “la actividad de montaña siempre implica riesgos”. Los estudios forenses confirmaron que ambos sufrieron múltiples lesiones compatibles con un fuerte impacto.
La tragedia se desencadenó cuando la madre de Feidas perdió contacto con su hijo y presentó una denuncia la noche del lunes. La búsqueda se inició de inmediato y en cuestión de horas los rescatistas localizaron a la pareja en una zona de difícil acceso. El complejo operativo de descenso de los cuerpos se extendió hasta pasadas las 15 del martes.
El fiscal Nicolás Arias ordenó distintas pericias para esclarecer las circunstancias exactas de la caída: croquis del lugar, análisis de fotografías y evaluación de los últimos registros del guía. La muerte de Feidas generó gran conmoción en Ushuaia, donde era conocido no solo como montañista sino también como músico y fotógrafo, un joven sociable que tocaba la batería en una banda local.