La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) le puso los puntos sobre las íes al ministro de Economía Luis Caputo. En una carta que no deja lugar a interpretaciones, le pidió que instruya a ARCA para que suspenda inmediatamente los embargos y deje de aplicar multas a las pequeñas y medianas empresas del país.
¿La razón? Las pymes argentinas están ahogándose en un mar de obligaciones fiscales que no pueden cumplir. La presión tributaria se volvió insostenible y los empresarios ya no saben cómo hacer frente a una maquinaria recaudatoria que no da respiro.
Pero CAME no se quedó solo en el reclamo. También presentó una propuesta concreta: un plan de facilidades de pago de hasta 48 cuotas, con una condonación del 50% de los intereses devengados y una tasa de financiación equivalente al 50% de la tasa pasiva del Banco Nación.
La medida busca oxigenar a un sector que representa la columna vertebral del empleo en Argentina. Las pymes no solo generan trabajo para millones de familias, sino que son las que más sufren cuando el Estado aprieta las clavijas fiscales sin contemplaciones.
El pedido de CAME llega en un momento crítico para la economía nacional, donde la recaudación tributaria se convirtió en una obsesión del gobierno, pero a costa de asfixiar a quienes más necesitan crecer para generar empleo genuino.