¿Cómo es posible que 360 alumnos de la Escuela Agrotécnica N° 24 de Concordia tengan que hacer sus necesidades en apenas cuatro inodoros que funcionan? La pregunta quedó flotando en el aire después de que las autoridades educativas confirmaran la suspensión de clases presenciales hasta el viernes por el colapso total del sistema sanitario.
La situación es desesperante. Dos pozos tapados, baños con pérdidas constantes, problemas en la instalación eléctrica y los sanitarios de docentes clausurados. Desde AGMER Concordia no se guardaron nada: “La situación actual representa un foco de riesgo sanitario e infeccioso para toda la comunidad educativa”.
El drama se intensifica cuando Zobka, una de las docentes que salió a reclamar, explicó que tienen estudiantes oncológicos, otros con problemas renales graves. “Hay chicos a los que les falta un riñón; otros que fueron trasplantados“, reveló con la voz quebrada. La vulnerabilidad de estos pibes convierte el problema sanitario en una bomba de tiempo.
Desde la Departamental, Ramírez salió a dar explicaciones que sonaron a excusas. Les dijo a los docentes que hay cuestiones que “exceden sus posibilidades”, haciendo referencia a los camiones de desagote que administran los municipios. Pero la respuesta de los educadores fue contundente: “Se entiende esa situación pero que entiendan nuestra situación y la necesidad que tenemos hoy“.
El compromiso oficial es que mañana llegará el camión para destapar los pozos, pero Zobka advirtió que el problema va más allá: “No es solamente desagotar sino que además hay que limpiar y desinfectar. Nos va a llevar un tiempo”. Las clases presenciales recién se retomarían el viernes, si todo sale según lo prometido.
Mientras tanto, las actividades serán virtuales y los docentes deberán seguir yendo para mantener a los animales y cuidar las plantas del establecimiento. Una guardia mínima para que la escuela no se convierta en un cementerio de proyectos educativos.
Pero hay un dato que indigna aún más: existe un expediente de 2011 para la construcción de nuevos baños que “cada gestión lo va pateando para adelante”. Quince años de promesas incumplidas mientras los pibes sufren las consecuencias de la desidia oficial.
Zobka cerró con una advertencia que debería hacer temblar a cualquier funcionario: más allá del rebalse cloacal, el agua está socavando los cimientos del edificio. “No es solamente el agua con materia fecal y todo lo que eso conlleva”, resumió. La Agrotécnica N° 24 no solo necesita un plomero: necesita que alguien se haga cargo de una vez por todas.