¿Qué pasa cuando los vecinos se cansan de las promesas políticas y deciden ponerle números concretos al problema? En Concordia está pasando algo inédito: un grupo de ciudadanos redactó una ordenanza que no solo habla de bienestar animal, sino que le pone cifras, plazos y presupuesto garantizado a cada compromiso.
El proyecto que circula por el Concejo Deliberante no anda con vueltas: obliga al municipio a realizar 18 mil castraciones anuales como piso mínimo, mantener un refugio para 80 animales y garantizar urgencias veterinarias los 365 días del año. Pero lo que realmente le da dientes a esta propuesta es su blindaje financiero.
La ordenanza crea una partida presupuestaria intangible del 1% del presupuesto municipal que no puede tocarse sin autorización del Concejo. Nada de redirigir fondos a último momento ni de recortes sorpresa. Los redactores fueron claros: “El proyecto no es una declaración de intenciones, es un sistema de obligaciones concretas”.
La propuesta complementa la Ordenanza 38.535 de tenencia responsable sancionada en 2024, pero va más allá. Establece que todo vecino de Concordia tendrá derecho a castración gratuita sin límites, sin importar dónde viva o cuántos animales tenga. El municipio deberá contar con un móvil quirúrgico que recorra los barrios más alejados con jornadas de al menos cinco horas por punto.
¿Por qué tanta urgencia? Los impulsores no se andan con eufemismos: “Concordia enfrenta una situación crítica de sobrepoblación animal”. Hablan de riesgo real por enfermedades como rabia, leptospirosis y leishmaniasis visceral, cuyo vector ya fue detectado en Entre Ríos con casos humanos confirmados.
El proyecto también incluye un servicio veterinario itinerante que debe cubrir todos los barrios sin que ninguno quede sin atención por más de 40 días consecutivos. Y para que no queden dudas sobre el control, el Ejecutivo deberá presentar informes semestrales al Concejo con datos desagregados por barrio.
Lo que está en juego acá no es solo el bienestar de los animales. Es la posibilidad de que los vecinos le pongan reglas claras al poder político, con números que no admiten interpretaciones. Si prospera, Concordia podría convertirse en el primer municipio entrerriano donde el cuidado animal deje de depender de la buena voluntad de cada intendente de turno.