¿Dónde van a parar los miles de expedientes que manejaba el InVyTAM? La pregunta que se hacían vecinos con trámites pendientes tuvo respuesta este martes con el Decreto N° 486/2026, que reparte la herencia del organismo disuelto entre distintas áreas municipales.
La Secretaría de Obras Públicas se quedó con la parte más jugosa: toda la documentación técnica y administrativa de obras ejecutadas, en ejecución o pendientes de cierre. También heredó los expedientes del área de Compras del instituto, un sector que manejaba contratos millonarios.
Pero acá viene lo llamativo: el decreto no menciona expresamente qué pasa con los trámites de escrituración, regularización de lotes o adjudicaciones. Una omisión que no es casual en un municipio donde los expedientes de tierras suelen ser un dolor de cabeza administrativo que nadie quiere tocar.
La norma se escuda en que la Municipalidad asumió la sucesión jurídica plena del organismo, según la Ordenanza N° 38.793. En criollo: los expedientes siguen existiendo, pero ahora repartidos como cartas en una mesa de truco entre distintas dependencias.
La Contaduría Municipal se hará cargo de toda la documentación contable de pagos realizados entre 2016 y 2026, mientras que la Tesorería custodiará la documentación bancaria y registral. Las resoluciones del ex Directorio y Presidencia del InVyTAM quedarán bajo la órbita de la Secretaría de Gobierno.
La Comisión Transitoria de Transferencia tendrá la tarea de entregar formalmente cada expediente mediante actas que identifiquen el material, el área receptora y la fecha de entrega. Un trabajo de hormiga que promete extenderse por meses en una burocracia que ya de por sí avanza a paso de tortuga.
Lo cierto es que la disolución del InVyTAM dejó un vacío administrativo que el municipio intenta llenar sobre la marcha. Los vecinos con trámites pendientes deberán armarse de paciencia mientras las nuevas áreas se acomodan a sus flamantes responsabilidades.