¿Cuándo fue la última vez que viste una plaza de Paraná realmente renovada? La gestión de Rosario Romero parece haber encontrado la respuesta a una demanda histórica de los vecinos: espacios públicos dignos en todos los barrios.
Durante 2026, la Municipalidad desplegó un operativo de recuperación que abarcó más de 15 plazas en distintos puntos de la ciudad. No se trata de parches cosméticos, sino de intervenciones integrales que incluyen juegos infantiles nuevos, iluminación LED, mobiliario urbano y sectores deportivos completos.
La Plaza Carmelo José Cabrera (conocida como “Patito Sirirí”) fue una de las primeras en recibir el tratamiento completo: pisos antigolpe, senderos renovados y la recuperación del mirador que estaba prácticamente abandonado. En Plaza Los Olivos, los vecinos ya disfrutan de veredas nuevas y equipamiento para actividad física que funciona las 24 horas.
“La transformación de los espacios públicos es una decisión estratégica que tiene que ver con el modelo de ciudad que queremos construir: una Paraná más integrada”, explicó Romero durante una recorrida por las obras. La intendenta remarcó que cada intervención se planifica “en diálogo con las comisiones vecinales y con los vecinos”.
El plan no se limita a la funcionalidad básica. La Plaza Jorge Luis Borges es un ejemplo de cómo la gestión municipal intenta darle identidad cultural a cada espacio: incorpora frases del autor, laberintos, ajedrez gigante y sectores de lectura que convierten al lugar en algo más que una plaza convencional.
En paralelo, el Paseo del Sol en la zona del Balneario Thompson avanza con un corredor que combina paisaje, turismo y recreación. Las nuevas calles con iluminación LED solar y espacios deportivos buscan posicionar la zona como un atractivo permanente, no solo estacional.
La lista de espacios intervenidos incluye Plaza Sáenz Peña, Plaza Independencia, Plaza Alberdi, Plaza Martín Fierro y Plaza de las Mujeres, entre otros. En cada caso, las mejoras abarcan desde mantenimiento básico hasta equipamiento deportivo completo y condiciones de accesibilidad para personas con movilidad reducida.
El Parque Gazzano también recibió una renovación integral con senderos nuevos, sanitarios y equipamiento que amplían su capacidad de uso durante todo el día. Las mejoras de veredas en el Parque Urquiza completan un panorama de transformación que abarca prácticamente toda la geografía urbana paranaense.
La apuesta de Romero parece clara: convertir cada plaza en un espacio de encuentro que funcione como núcleo barrial y no solo como un terreno verde con algunos bancos. El tiempo dirá si esta inversión en espacios públicos logra el objetivo de construir una “Paraná más integrada” o si queda en una promesa electoral más.