¿Otra vez el Fondo Monetario Internacional metiendo la cuchara en los bolsillos de los argentinos? El organismo acaba de publicar un informe que no deja dudas: quiere una reforma tributaria integral que incluya subir el Monotributo y ampliar la base de contribuyentes que paguen Ganancias.
El diagnóstico del FMI es lapidario pero no sorprende a nadie: el sistema tributario argentino sigue siendo “complejo, altamente distorsivo e inestable”. Una descripción que cualquier contador entrerriano podría haber hecho gratis, sin necesidad de consultores internacionales.
Según el informe, una reforma integral podría generar ingresos adicionales equivalentes a hasta 3,3% del PBI. El número suena tentador para las arcas del Estado, pero la pregunta es siempre la misma: ¿quién va a pagar la cuenta?
La propuesta del organismo apunta directamente a dos sectores que hasta ahora gozaban de cierta protección: los monotributistas y los trabajadores que hoy están por debajo del mínimo no imponible de Ganancias. En otras palabras, la clase media que ya viene golpeada por la inflación y el ajuste.
El timing del informe no es casual. Con Javier Milei en Casa Rosada y un equipo económico que ya demostró su disposición a seguir las recetas del Fondo, estas sugerencias podrían transformarse en realidad más rápido de lo que muchos esperan.
Para Entre Ríos, donde miles de comerciantes, profesionales y pequeños emprendedores dependen del Monotributo para mantenerse en la formalidad, cualquier suba representaría un golpe directo a la economía local. Los números del FMI suenan bien en los escritorios de Washington, pero en las calles de Paraná, Concordia o Gualeguaychú se traducen en menos plata en el bolsillo de la gente.
La historia se repite: el FMI sugiere, el gobierno escucha y los contribuyentes pagan. Una vez más, la receta parece ser la misma: ajustar hacia abajo el gasto social y hacia arriba la presión tributaria sobre quienes menos pueden defenderse.