El chocolate patrio y las banderas flameando no alcanzaron para tapar la realidad. Más de 430 alumnos de escuelas de Concordia y Federación participaron el lunes del acto en La Tortuga Alegre, con autoridades provinciales, municipales y hasta la Banda Militar del Regimiento de Caballería de Tanques 6 “Blandengues”. Pero cuando se fueron los políticos, quedó la misma postal de siempre: un camping abandonado que promete y no cumple.
“Al principio se hicieron algunas limpiezas, pusieron un cartel. Pero sigue igual”, disparó sin vueltas el presidente de la Asociación de Guías de Pesca de Concordia, Roberto Alonso. La lista de faltantes es demoledora: no hay cantinas, no hay sanitarios, no hay luz. El camino de ingreso sigue “en pésimas condiciones” y otro pescador de la zona confirmó que solo “pusieron dos banderas” pero el lugar “sigue abandonado como siempre”.
¿La explicación oficial? La CODESAL admitió que no tiene presupuesto para empezar a trabajar ahí. Tan crítica es la situación que la Policía se retiró porque el organismo no puede pagar los viáticos que cobra la fuerza. Cuando llegaron las máquinas para el acto del fin de semana, Alonso fue lapidario: “Arreglaron un tramo para que vengan los políticos”. Un simple remiendo para la foto.
“Vienen con anuncios de un montón de cosas que no se cumplen”, denunció el dirigente gremial. Ya van dos años de esta gestión y la promesa de recuperar el movimiento turístico en la zona sigue siendo eso: una promesa. Los trabajadores que dependen de la actividad pesquera ven cómo “cada vez hay menos trabajo” porque “la gente no quiere venir a esta zona”.
Pero hay algo peor que la falta de infraestructura: el abandono del recurso ictícola. Alonso no se guardó nada: “Cada vez hay menos pescados”. Sin control efectivo de Recursos Naturales o Flora y Fauna, que “no aparecen” salvo para hacer promesas vacías, el atractivo se convierte en un “desierto”. Prefectura “deja mucho que desear con la pesca furtiva”, completó el diagnóstico.
Desde la CODESAL reconocieron que “es verdad que se hizo poco” desde la toma en diciembre pasado. Pusieron en condiciones la parte eléctrica, apostaron seguridad que después redujeron de 24 a 12 horas, cortaron el pasto y recuperaron parte del alambrado. “No se hace todo de un día para el otro”, se justificó el titular del organismo, prometiendo relanzar el paraje como hicieron con el camping Las Palmeras.
Mientras tanto, los guías de pesca siguen esperando. La Tortuga Alegre tuvo su momento de gloria protocolar, pero cuando bajan las banderas y se van los funcionarios, queda la misma realidad de siempre: un potencial turístico desperdiciado por la desidia oficial y la falta de presupuesto que se admite sin pudor.