¿Rebote o espejismo? La actividad económica argentina volvió a mostrar su cara más esquiva en abril, con una caída del 0,7% respecto al mes anterior, después del salto que había pegado en marzo.
Los números oficiales no mienten: la economía nacional sigue navegando en aguas turbulentas, con una evolución que parece más una montaña rusa que una recuperación sostenida. El informe técnico es claro al respecto: “la actividad sigue mostrando una evolución oscilante”, una forma elegante de decir que no hay rumbo fijo.
La disparidad entre sectores se hace cada vez más evidente. Mientras algunos rubros logran mantenerse a flote, otros siguen hundidos en el pozo de la recesión. Esta desigualdad en los niveles de producción pinta un panorama complejo para los próximos meses.
El dato de abril confirma lo que muchos economistas venían advirtiendo: el repunte de marzo no fue el inicio de una recuperación sólida, sino apenas un respiro en medio de la tormenta. La pregunta que se hacen en los despachos oficiales es si esta tendencia oscilante se mantendrá o si finalmente la economía encontrará un sendero de crecimiento consistente.
Con estos números sobre la mesa, queda claro que la reactivación económica sigue siendo una cuenta pendiente. Los próximos informes serán clave para determinar si estamos ante un estancamiento prolongado o si la economía argentina puede encontrar finalmente su rumbo hacia la recuperación.