Desde las primeras horas de la madrugada, productores agropecuarios peruanos tomaron las principales carreteras de cinco regiones del país en una protesta que ya muestra el músculo de un sector que dice estar al borde del colapso.
Los corredores viales más importantes amanecieron bloqueados, con tractores, camiones y centenares de manifestantes que cortaron el paso a todo vehículo que no fuera de emergencia. Solo ambulancias y personal médico pueden circular por las rutas tomadas, mientras el resto de la población quedó varada.
¿Qué buscan exactamente? Una declaratoria de emergencia para el campo que incluya medidas concretas para enfrentar la crisis que atraviesa el sector. Los productores hablan de costos disparados, falta de subsidios y una cadena de comercialización que los está estrangulando.
La protesta, que se articula desde organizaciones gremiales de todo el país, ya genera un impacto considerable en la movilidad. El transporte público se vio severamente afectado, y las autoridades locales trabajan para mantener abiertos los accesos a hospitales y servicios esenciales.
Los manifestantes aseguran que mantendrán los bloqueos hasta obtener una respuesta concreta del gobierno central. Mientras tanto, miles de peruanos enfrentan las consecuencias de una medida que pone en evidencia la tensión creciente entre el campo y las políticas oficiales.