La carta que firmaron los rectores de escuelas secundarias de Concordia no deja lugar a dudas: la violencia escolar se descontroló y necesitan ayuda urgente. “Las situaciones de violencia se acumulan y se agravan”, admiten sin vueltas los directivos que decidieron romper el silencio.
El documento, que circula entre funcionarios del Consejo General de Educación y autoridades municipales, describe un panorama que preocupa: peleas constantes entre estudiantes, amenazas que trascienden las aulas y episodios de maltrato que impactan directamente en el clima institucional. “La escuela siempre es caja de resonancia de lo mejor y lo peor de nuestra sociedad”, reconocen los rectores.
Pero lo más duro viene después. Los equipos directivos confiesan sentirse en “una sensación de orfandad” porque las herramientas tradicionales ya no alcanzan. Llamar a los padres, firmar actas, organizar talleres, pedir pases de estudiantes conflictivos: nada parece funcionar. Las familias también están desbordadas y manifiestan no saber qué hacer con “la rebeldía” de sus hijos.
El reclamo apunta directo a la falta de articulación entre organismos. Los rectores exigen que se fortalezca la coordinación entre el CGE, COPNAF, los servicios municipales y provinciales para atender estas situaciones que exceden las posibilidades de la escuela. “Es prioridad fortalecer la articulación”, marcan con urgencia.
La reflexión más cruda llega al final: “La violencia que atraviesa a las instituciones educativas es la demostración más concreta de un tejido social lesionado”. Los directivos ven en estos episodios el reflejo de las condiciones socioeconómicas de las familias y el cansancio del colectivo docente ante “múltiples atropellos”.
La pregunta que dejan flotando es demoledora: la escuela sigue siendo el refugio de muchos chicos en busca de seguridad y futuro, “pero nos preguntamos: ¿hasta cuándo?”. Una advertencia que debería hacer ruido en los despachos oficiales, porque cuando los rectores piden auxilio es porque la situación ya se les fue de las manos.