Los argentinos no paran de comprar afuera. Las importaciones de particulares a través del sistema courier alcanzaron en abril un récord histórico de US$ 118 millones, lo que representa un crecimiento del 135,9% interanual. ¿La explicación? El dólar barato y la sed de productos que acá no llegan o cuestan el doble.
El número no es casualidad. Con el dólar oficial pisado y la brecha cambiaria achicada, salir de shopping virtual se volvió irresistible para miles de argentinos. Desde Paraná hasta Concordia, los entrerrianos también se sumaron a esta fiebre importadora que tiene a las empresas de courier trabajando a full.
¿Qué compran? De todo: electrónicos, ropa, cosméticos, libros y hasta artículos para el hogar que acá cuestan una fortuna. El límite de US$ 200 por envío se aprovecha al máximo, y muchos hacen varias compras mensuales para no perder la oportunidad.
Pero este boom tiene su contracara. Cada dólar que se va al exterior es un dólar menos para la economía local. Los comerciantes argentinos ven cómo sus clientes prefieren esperar 15 días un producto de afuera antes que comprarlo acá al triple del precio.
El fenómeno no es solo porteño. En Entre Ríos, las oficinas de Correo Argentino y empresas privadas de courier reportan un movimiento inédito. Desde Gualeguaychú hasta Federación, todos quieren su pedido internacional.
Con la inflación doméstica galopando y los precios internacionales en dólares, la ecuación es simple: conviene comprar afuera. El récord de abril puede ser apenas el comienzo de una tendencia que pone en jaque al comercio tradicional argentino.