¿Cómo una empleada doméstica termina transfiriendo plata a la familia del gobernador y después consigue trabajo en el Senado provincial? La pregunta que se hace cualquier entrerriano con dos dedos de frente tiene respuesta en el expediente que maneja el fiscal José Arias contra Gustavo Bordet.
El funcionario judicial fue lapidario en su escrito ante el juez Bastián: Sonia Alejandra Romero, la mucama de los Bordet, entre 2021 y 2023 no solo transfirió dinero por montos significativos a Silvia Mariel Ávila (la esposa) y a las hijas Delfina y Florencia Bordet, sino que además fue premiada con cargos en el Estado.
Primero la nombraron “Coordinadora de Asuntos Administrativos de la Secretaría Privada del Gobernador” y después, en 2023, la metieron como planta permanente del Senado. Una grosería que desnuda cómo Bordet manejaba los cargos públicos como si fueran de su propiedad privada.
Pero la cosa no para ahí. Franco Ferrari, secretario general de la Gobernación, le pagó con su tarjeta de crédito un pasaje a Nueva York a Delfina Bordet por U$S 1.740 en marzo de 2023. Para Arias, esto confirma que Ferrari manejaba dinero de Bordet como prestanombre.
El Consejo Federal de Inversiones (CFI) también entró en la ronda de financiar los caprichos familiares del ex gobernador. Pagó múltiples viajes “oficiales” de Bordet al exterior y, lo que es peor, pasajes indebidos para su mujer e hijas a Estados Unidos y Miami.
La defensa de Bordet dice que Mariel Ávila viajaba como funcionaria pública. Mentira. Recién fue designada presidenta de la Fundación IAPSER en junio de 2021, pero los viajes que le pagó el Estado fueron mucho antes, en 2018.
Como si fuera poco, la provincia le pagó viáticos indebidos a la esposa de Bordet en once oportunidades durante 2019 y 2021, por más de U$S 6.000. Arias no duda: esto podría configurar el delito de peculado.
La foto que emerge es la de una administración que confundió el patrimonio público con la billetera familiar. Desde la empleada doméstica que terminó en el Senado hasta los viajes pagados con plata de todos los entrerrianos, el esquema revela una manera de gobernar que huele mal desde cualquier ángulo que se lo mire.
Con informacion de: Diario Junio.