Los números llegaron con el sello de Luis Caputo y una sonrisa que no disimula: el Sector Público Nacional cerró abril con un superávit primario de $632.844 millones. El ministro de Economía no perdió tiempo en blandir la cifra como bandera del ajuste que promete Milei.
El dato no es menor. En el primer cuatrimestre, el SPN acumuló un superávit primario de aproximadamente 0,5% del PIB y un superávit financiero de aproximadamente 0,2% del PIB. Cuatro meses seguidos en verde, algo que parecía imposible hace un año.
Pero la letra chica revela la receta: mientras los ingresos cayeron 2,1% en abril, el gobierno profundizó la tijera y redujo el gasto 0,7%. La matemática es simple pero dolorosa: menos plata entra, mucha menos plata sale.
El superávit financiero de abril alcanzó los $268.103 millones, después de descontar el pago de intereses de deuda pública que se llevó $364.741 millones. Ahí está el peso de la herencia: cada mes, más de 360 mil millones se van solo en pagar los intereses de lo que debe el Estado.
¿Es sostenible esta ecuación? Caputo apuesta a que sí, pero la realidad muestra un Estado que achica gastos mientras la recaudación no despega. El equilibrio fiscal llega, pero a costa de una actividad económica que todavía no encuentra su rumbo.
Los números de abril confirman una tendencia: el gobierno de Milei logró lo que prometió en campaña, pero el costo social y económico de este ajuste recién empieza a medirse. El superávit es real, la pregunta es si la sociedad podrá bancarlo mucho tiempo más.
Con informacion de: Dos Florines, El Once.