La victoria tenía gusto a gloria hasta que Gabriel Díaz se desplomó en el césped del Grella. Patronato había dominado de principio a fin contra Chacarita, pero el drama de la lesión del mediocampista que terminó hospitalizado le puso un manto de preocupación a una tarde que debería haber sido de pura celebración.
El equipo de Marcelo Candia no dejó dudas: fue superior en todos los aspectos y se llevó un 2-0 que lo acerca peligrosamente a la zona de Reducido. Los goles llegaron con la contundencia de un equipo que encontró su mejor versión, pero todo quedó en segundo plano cuando Díaz cayó al piso y no se levantó más.
¿Cómo no iba a ser dramático? El mediocampista, que venía siendo una de las figuras del Patrón en este gran momento, sintió algo raro y pidió el cambio inmediatamente. Los médicos no dudaron: directo al hospital para descartar cualquier complicación grave. La preocupación se apoderó del banco rojinegro y de toda la hinchada.
Pero más allá del susto, hay que reconocer lo que está haciendo este Patronato. El trabajo de Candia se nota en cada jugada: un equipo ordenado, intenso y que no regala nada. Contra Chacarita fue un manual de cómo dominar un partido de principio a fin, sin especular y yendo siempre por más.
La zona de Reducido ya no es un sueño lejano para el Patrón. Con esta victoria, el equipo de Paraná se mete de lleno en la pelea por el ascenso y demuestra que este no es casualidad: es el fruto del trabajo serio y la convicción de un plantel que se la cree.
Ahora queda esperar noticias de Díaz y seguir por este camino que puede llevar al Patronato donde todos sueñan: de vuelta a Primera División.
Con informacion de: El Once.